martes, 13 de mayo de 2008

'Jolan' y 'Toumatito'

Pepe Habichuela viene a ser a David Holland lo que Michel Camilo a Tomatito.

Cuando el pianista dominicano y el guitarrista almeriense José Fernández Torres, Tomatito, actuaban juntos en ese matrimonio musical que tanto éxito y premios obtuvo, titulado Spain, Camilo, el hombre de las camisas imposibles, alababa el buen hacer del flamenco pronunciando su nombre artístico con ese deje de acento yanki: "¡Toumatiouuuu!”.

Yo los vi hace un par de veranos en el Conde Duque y me han contado que en otras actuaciones fue igual...

Pues bien, el sábado pasado, en el Johnny (http://www.sanjuanevangelista.org/), Pepe Habichuela presentó al contrabajista Dave Holland con su peculiar acento andaluz , algo así como "Jolan" (la primera sílaba, entre 'j' y 'h' aspirada).
En su caso, fue sólo al finalizar el concierto.

Madiraje entre flamenco y jazz, aderezado por una percusión que recibió grandes aplausos. Remate final a una comida que fue alabada por los tres grandes paladares que se sentaron a mi mesa, - ¡uf!-, y cuya sobremesa estuvo también amenizada por la guitarra de una futura ‘estrella’ ¡en directo en mi salón! ¡qué afortunada!;).

No encuentro en Youtube una actuación de los dos juntos, pero no me extrañaría que repitieran.
Dejo esta de Habichuela y su hijo Josemi Carmona, que estaba también en el escenario del Johnny,

viernes, 9 de mayo de 2008

Semana intensa



El lunes me ‘mato’ en el gimnasio, al ritmo de las órdenes de Arturo, que se toma a chufla las dietas y chilla con voz impostada “recordad que hacer todo esto sólo os da derecho a comer 100 gramos de fruta”. También se ha inventado una canción, que canta con tono de marcha militar para infundarnos ánimo y con la que consigue que nos ríamos pese a la 'tortura': “¡A!, con alegría; ‘E’, con entusiasmo; ‘I’, con ilusión…

El martes nos invitan a los periodistas al pase de Carnaval, la obra teatral que protagoniza Nuria González en el teatro del Círculo de Bellas Artes, del autor del Metodo Grönhoml. No acaba de convencerme, entre otros motivos, porque aún tengo reciente el recuerdo del Rey Lear de Juan Mayorga que vi justo antes de Semana Santa en el Teatro Valle-Inclán (están de gira, así que si tenéis oportunidad de verla, no lo dudéis). Entre el público, rostros conocidos, como el del actor Diego Martín (Aquí no hay quién viva, Hermanos y detectives…) y el segundo de Tito Valverde en El Comisario. ¡Pero sobre todo el de Inma Muro, ex compañera de Interviú Digital con la que había perdido el contacto! Tratamos de ponernos al día en los cinco que minutos que restan para que empiece la obra y quedamos para comer la próxima semana.


El miércoles acabo en Casa Parrondo, donde los pinchos que acompañan gratuitamente a las consumiciones son generosos. Está al lado de la plaza de las Descalzas, así que es una buena opción para tomar algo antes o después de ver la exposición de Modigliani en la sede de Caja Madrid. Pero antes conozco a Mariano Turiel, presidente del Casino de Madrid, hombre de la Ilustración, sabio en mil materias, gran conversador… me rindo ante sus conocimientos, su humildad, su coherencia ... y él sonríe ante mi cara de asombro.

El jueves escucho por primera vez en directo el Bolero de Ravel en el Auditorio, junto a otras obras: Ruslan y Luzmila, de Glinka y Sheherezade y Capricho español, de Rimski-Korsanov . ¡Una maravilla! Las notas se deslizan por el salón y nos embelesan.


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Hoy cocino (?¿!!), porque mañana vienen a comer a casa amigos, y después acudiré a un concierto de fusión de jazz y flamenco: nada menos que Dave Holland y Pepe Habichuela.

Seguiré contando, digo... 

martes, 6 de mayo de 2008

Dèjá vú (alterado)



El lugar: Hotel Utopia, Benalup-Casas Viejas, Cádiz. (www.hotelutopia.es)
El instante: baño de espuma en la bañera con patas de la habitación Tango.
La música: Billie Holiday (en ‘realidad’ era Ella F., pero el recuerdo me ha venido escuchando a Billie en mi Ipod).
Complementos: Copa de whisky de Malta, sólo con hielo, encima de la mesita, que tomo a sorbos mientras leo. (No recuerdo a quién, tal vez a Auster, tal vez a otro. Fueron tres meses de viajes en los que me acompañaban diversos libros).

¡Quiero volver al Utopia!
Lo recomiendo.

martes, 29 de abril de 2008

Zaplana se va, y le echarán de menos

Zaplana, mi otrora compañero de gimnasio, abandona la política y se deja tentar por la empresa privada. Otro más.

Soraya S.d.S., su sustituta, apunta ante los medios, con la soltura y el desparpajo que la caracteriza, que le van a echar "mucho de menos".

¡Qué grande! ¡Voy a acabar haciéndome del club de fans de esta chica, y eso que es de Valladolid!

José Luis, Bibi, Carme y los demás... (de sufragistas a ministras---)


Escucho la lista de ministros que ha nombrado José Luis Rodríguez Zapatero y me asalta una idea: este hombre quiere figurar en los libros de Historia. Mi pensamiento, aunque parezca gratuito, se justifica en un dato que apunta la periodista de Radio Nacional al leer el perfil de la nueva ministra de Igualdad, Bibiana Aído, de 31 años: la segunda más joven tras Federica Montseney en el gobierno de la II República.*

Si la semana después de las elecciones Soraya Saez de Santamaría protagonizaba covers (por ejemplo, la del suplemento de El Domingo de El País), tertulias e informativos, ahora le toca el turno a esta joven andaluza a la que Rodríguez Zapatero le ha tornado el cargo de diputada por Cádiz, antes de jurarlo en el Parlamento andaluz, por el de ministra.

Tengo la impresión de que ZP ha realizado algunos nombramientos de su segunda legislatura como un desvío de atención sobre el hecho de que haya sido elegido en segunda vuelta. ¿Qué comentarista va a ser tan soso de utilizarlo como arma arrojadiza teniendo ‘carnaza’ como una mujer embarazada de siete meses a cargo del ministerio de Defensa?
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* Es curioso. Han pasado unas semanas desde que escribí este artículo, y no he vuelto a ver referencias a Montseney, sino a que Aído es 'la ministra más joven de la democracia'.

**Carme está en boga. No para de viajar a misiones donde se encuentran tropas españolas tratando de legitimar su cargo, pero todos miramos a su barriga y pensamos en los riesgos que su empeño en demostrar que es más que válida para el cargo pueden tener para su futuro hijo.

lunes, 14 de abril de 2008

Las niñas ya no quieren ser princesas ni modelos...


Las niñas ya no quieren ser princesas, hace tiempo que dejaron de quererlo –pese a Letizia–, ni siquiera modelos –aquí la selección natural impone mano dura.
Ahora las niñas quieren ser diseñadoras de moda, o analistas de tendencias, o directoras de marketing de una firma de renombre...

La semana pasada acudí a un curso de comunicación y moda en el que más de la mitad de los asistentes, gran mayoría femenina, 'of course', estudiaban una carrera relacionada con alguna de las dos temáticas, o con las dos a la vez (proliferan titulaciones de manera sorprendente).

En las excursiones al baño, durante los descansos, se escuchaban conversaciones sobre un futuro próximo, y antes de mencionar lo de incorporarse a la vida profesional, todas apuntan un destino mágico: Nueva York. El nombre de la ciudad norteamericana también surge durante las ponencias, y es que parece que para acceder a algún cargo en este sector hay que pasar una temporada allí.
(Lo más curioso es que todo el mundo asocia Nueva York a Manhattan y a las chicas de Sex&The city , justo ahora que los turoperadores empiezan en promocionar ‘el otro Nueva York’ para ser más chic; aunque lo mismo esto, por ahora, sólo lo saben los periodistas de viajes y aún no ha llegado al conocimiento del resto de los mortales).

Isabel Fernández de Córdova hizo un apunte curioso sobre el tema:
cuando vivía en NY, la serie de Carrie Bradshaw y sus amigas triunfaba, en su tercera temporada, y ella se preguntaba si las neoyorkinas imitaban a los personajes de la serie o estos se inspiraban en las mujeres que
habitan en la isla. La directora de comunicación de Bimba y Lola – con muchas tablas en esto de las exposiciones públicas–, recordaba que el último capítulo de las serie se rodó en París porque la firma Christian Dior había pagado una alta cantidad para que Carrie entrara en su tienda, y en Chanel tampoco perdieron comba y pusieron otro pico para que paseara con bolsas de la firma por las calles de la capital francesa.

Se me ocurre que hubiera sido más divertido ver a Carrie entrar en Colette, ese templo del diseño donde todo lo que entra se convierte en ‘moda’, y que de paso se encontrara allí con Mr. Big embelesado con la última colección de corbatas de Lanvin. (“Hola Carrie, querida, ¿cuál crees que me queda mejor?”).
En una visita de cuatro días a París no quise dejar de visitar esa tienda sobre la que tanto había leído, y cuando entré me decepcionó un poco; o al menos no me impresionó tanto como que las cuatro primeras parisinas a las que pregunté la dirección exacta, elegidas por su atuendo, no supieran de qué les hablaba. Çest la vie.