jueves, 29 de mayo de 2008

Variaciones con Elegy como base




No he leído a Philip Roth, ni lo tengo en mi lista de próximas lecturas.

Cuando empecé a trabajar, el entorno cultureta con el que trataba, estaba enganchado a John Irving, y como aspiraba a ser como ellos, me leí prácticamente todas sus novelas: Una mujer difícil, El hotel New Hampshire , Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra, El mundo según Garp

Alternaba Irving con Eduardo Mendoza (Sin noticias de Gurb, La aventura del tocador de señoras, Una comedia ligera…) y, casualmente, hace un par de años puse punto y final a las lecturas de los dos novelistas.

A las del español, cuando tras 20 páginas y varios intentos por seguir leyendo Mauricio o las elecciones primarias, lo deseché por aburrido y sinsentido.

A las del norteamericano, cuando llegué a la última línea de Hasta que te encontré

¡1019 páginas de sobrexceso de datos superfluos, de historias vanales y sobre todo, de sobrexceso de ego de escritor! Adios, Irving.





No he leído a Philp Roth, decía, pero he visto casi toda la filmografía de Isabel Coixet

Y aunque críticas y críticos anunciaban que en nada se parecía Elegy a la novela The dying animal, de la que en teoría era adaptación cinematográfica, la taquillera soltó una frase definitiva: “Te gusta Coixet, tienes que verla”.
Y la vi, y me aburrí y me sorprendí. Pero no la voy a comentar; no tengo ganas.

Sin embargo me encandiló la música de piano que conforma la mayor parte de la banda sonora, y estuve atenta a los créditos hasta que aparecieron los musicales: Erik Satie.

¿Quién me había hablado hacía poco de Erik Satie? No tardé mucho en recordarlo, bueno, en que me lo recordara, pero menos aún en conseguir unas magníficas grabaciones de las Gymnopedies, Ogives y otras composiciones de Satie interpretadas por Reinbert De Leeuw.

1 comentario:

Marulia Green dijo...

*Nota aclatoria:Roth está de moda entre la intelectualidad de izquierdas.